jueves, 8 de noviembre de 2018

Sensatez y Sentimientos.


Tras elegir el libro "sensatez y sentimientos" para leer libremente, la profesora nos asignó como consigna escribir la narración de un hecho desde otro punto de vista y en otra persona.
Sensatez y sentimientos esta escrito en tercera persona, fue escrito por Jane Austen en el año 1811. 
Se trata sobre una familia de una madre viuda con tres hijas que pierden la mayoría de su dinero tras morirse el padre. Deben enfrentarse así a mudarse y alejarse de sus seres queridos, ademas de tener que padecer las consecuencias de la época, con muchos enredos amorosos y clara diferencia entre las clases sociales; corazones rotos y constante conveniencia sobre las cuestiones del dinero. El libro no me gustó sino que me encantó. La manera en la que esta dividido, en capítulos cortos y explicando directamente, ademas de que la trama es excelente. Todos los personajes se relacionan y se conocen, como también todos saben lo que pasa entre ellos. Ademas las historias de amor son muy emocionantes.

Página 120: ¿Secretos o mentiras?
Fue elegido este suceso por que fue un momento en el que, aunque Marianne
no participaba directamente, se notó que Lucy le cayó mal siempre y mas
en este momento en el que su hermana Elinor salía lastimada y su ídolo Edward Ferrars
la decepcionaba


Desperté esa mañana y lo primero que se me vino a la cabeza fue que conoceriamos, según el Sr. Middleton, a las “jóvenes más dulces de la tierra”. Yo se, y Elinor también, que en Inglaterra podían encontrarse a varias mujeres de semejante calidad. También había invitado a los Palmer para compartir todos juntos una tarde que yo esperaba que sea más placentera que lo que terminó siendo. No voy a negar que quería conocer a estas dos hermanas, de apellido Steele, para confirmar que todos los cumplidos de Sir John Middleton eran ciertos. La verdad, nos insistió mucho para ir al parque a conocerlas ahora que estaban aquí, y Sir John ha sido muy amable con nosotras así que, más allá de su intensidad, accedimos a ir al parque con el.
Allí las conocimos y fuimos rumbo a la casa de los Middleton otra vez para tomar el té y conversar. Ya de por sí, la situación se ponía incomoda a veces por los llantos y gritos de los hijos de la Sra. Middleton, que no podían llamarse al silencio ni por un minuto. No fue una tarde ordenada en esa habitación hasta que los niños se fueron de allí. En mi cabeza no dejaba de repetirme que esto lo hacía por los Middleton que querían que conozcamos a su familia lejana y que serían solo unas horas. En cuanto al aspecto de estas hermanas, me pareció que las descripciones físicas que teníamos sobre ellas eran erróneas, ya que no eran tan hermosas como esperábamos. Por el lado de Anne, la hermana mayor, noté poco. Hablaba de lo que desconocía solo por hablar, y era muy vulgar. Y por el otro lado estaba la hermana menor, Lucy, más linda que su hermana por cierto pero nada de otro planeta. Naturalmente era inteligente y se notaba por sus comentarios y su manera de pensar, pero su educación no era una virtud. Bastante ignorante a decir verdad, era una mujer que llamaba mi atención pero no para hablar más de media hora. Pero mi mala predisposición comenzó tras nombrarse a Edward Ferrars en la conversación, donde Anne, siendo como había previsto, creía conocerlo muy bien. Pero Lucy enseguida le pidió que no diga tonterías sin saber. Al mismo tiempo noté como a Elinor se le abrieron los ojos y enfocó toda su atención en la charla que incluía a Edward. De seguro se hacía tantas preguntas para tratar de entender cómo ellas podían conocerlo… mientras que yo me preguntaba qué necesidad tenía el Sr. Middleton de mencionar a Edward, cuando simplemente podría ser una broma entre él y Elinor y así ahorrarle este momento.
Admiro a Elinor y su destacable cualidad para entablar conversaciones con este tipo de personas. Yo no logró tolerar tales defectos como la impertinencia, la vulgaridad y la inferioridad, algo que era típico de las Steele. Y menos podía tolerar la insistencia para acercarse a mi, algo que no permití pero Elinor logró, al menos tiene mucha más paciencia que yo. Los dias pasaban y ellas seguían aquí, así que debí acostumbrarme. Cuando salía a caminar por mi cuenta, a veces querían acompañarme, como si su compañía me fuese necesaria. Comprendian el “no es necesario” rápidamente, pero realmente no tenía ninguna necesidad de conocerlas más de lo que ya lo hacía. Noté como Lucy buscaba constantemente la atención de Elinor, que una vez más repito que la admiro, al poder entablar conversaciones tan fácilmente. Lucy era muy directa al preguntarle cosas a Elinor, como si no le importase como ella podría recibirlo. Es cierto que Elinor se esmeraba más en que les agrade, pero también notaba como a la media hora de hablar con Lucy, comenzaba a sentirse como yo lo hacía. Trataba de distraer a Elinor del radar de Lucy para ayudarle a evitar cualquier tipo de incomodidad que pudiera afectarla, y con afectarla me refiero al tema de Edward. Mientras tanto, Anne estaba con los niños, la Sra Middleton y mi madre, pues su presencia no era tan desagradable como era la de su hermana. Era más tranquila y menos sincera. El problema empeoró cuando Elinor accedió a salir a caminar con Lucy. Cada minuto que pasa me pregunto por que no evité que la confianza entre ellas, o al menos por parte de Lucy, crezca, y así evitar la situación posterior. Mientras ellas se fueron, yo utilicé mi tiempo para gozar de mi tarde y tocar el piano a la espera (y una muy larga) de que Elinor vuelva y me cuente toda su conversación con Lucy y así reírnos juntas de ella. Pero al volver, ella fue directo a su cuarto y yo inmediatamente la seguí. Supuse que estaba llorando; y así fue. Le pedí que me cuente todo lo sucedido, no tolero ver mal a mi hermana y menos por una persona como Lucy Steele.
Comenzó contándome que, mientras caminaban, le hizo una pregunta extraña y, en mi opinión, un tanto desubicada respecto a su relación con la familia Ferrars; acerca de su madre. Elinor desconcertada por el tipo de pregunta claro que le contesto de la manera más cortés que se pueda imaginar, pero Lucy no calló e insistía con que la opinión de Elinor realmente le interesaba. Elinor repitió que no sabía mucho y volvió a responder cortésmente y con una sonrisa en su rostro, como si la pregunta no hubiese sido lo suficientemente impresentable como para ignorarla. Y que ignorante Elinor, que pensó que Lucy lo preguntaba por Robert Ferrars, cuando lo preguntaba por Edward… ¡Cuatro años comprometidos! Aún no se habían casado y lo mantenían en secreto… no imagino la confusión y la mezcla de emociones que Elinor tenía en ese momento.
Yo no sé ni tampoco sabré si Lucy sabía sobre la relación entre Edward y Elinor, pero tengo mis sospechas. Ademas, ¿Por que tanto interés en que Elinor se lo diga, teniendo a tantas otras mujeres que podían contestarle esa misma pregunta? ¿Por que a Elinor le importaría que Lucy estaba comprometida con el señor Ferrars? Que buen corazón tiene Elinor en pensar que ella realmente no lo sabía, y además imagino como Lucy le pedía consejos de una amiga a otra a Elinor, sin saber como ella por dentro podía estar desmoronándose, tras enterarse que su amor le ha mentido durante tanto tiempo… Ninguna de las dos se la esperaba